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Guatemala, Jueves 22 de Junio 2017, 10:18 hrs

CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA
Sexta Legislatura, 2008 - 2012
 Visita Arquitectónica
 
  • Historia arquitectónica del Palacio Legislativo y los Edificios del Congreso de la República de Guatemala

La edificación del actual Congreso de la República de Guatemala, posee una larga e interesante historia que hunde sus raíces en la célebre Sociedad Económica de Amigos del País, la que ocupó, exactamente, el espacio físico en que hoy se levanta el Congreso de la República.  

La Sociedad Económica de Amigos del País fue fundada a finales del siglo dieciocho, propiamente en el año de 1.794.  Durante su existencia, esta Sociedad funcionó en la novena avenida sur, en un edificio cuya estructura arquitectónica era primordialmente neoclásica, aunque con ciertos elementos del estilo ultrabarroco, resabio del asiento del Reino de Guatemala, en lo que hoy es la Ciudad de Antigua Guatemala.  

El edificio de la Sociedad Económica de Amigos del País era sobrio.  La construcción, aunque neoclásica, era masiva, con una torre baja y muros gruesos.  La reciente y devastadora experiencia de un  movimiento telúrico de la magnitud de los terremotos de Santa Marta, en la Antigua Guatemala, en 1.773 justifica en el inmueble de la Sociedad, la utilización de techumbre de teja y los consabidos alfarjes y artesonados; sin embargo, la ornamentación arquitectónica siguió utilizando arcos de medio punto, cañones corridos y cúpulas de media naranja, prevaleciendo la magnificencia sin ostentación de las construcciones antigüeñas.  

Transcurrido el tiempo y en la tercera década del siglo veinte, la Sociedad  Económica de Amigos del País fue trasladada a otro inmueble capitalino y, el entonces Presidente de la República, General de División Jorge Ubico Castañeda, ordenó la demolición del vetusto y dañado edificio de la Sociedad para construir en ese terreno urbano el Palacio de la Asamblea Legislativa.    

La actual edificación principal del Congreso de la República data del año de 1.931 cuando se iniciaron los arduos trabajos de su construcción.  Sobre la novena avenida sur de la Ciudad de Guatemala se alza la imponente fachada de cincuenta metros de longitud que ostenta dieciocho columnas de cemento armado,  de estilo jónico.  El Palacio de la Asamblea Nacional Legislativa está sobria, sólida y elegantemente construido, desde los cimientos, de ladrillo y concreto, hasta todo su maderamen que es de -caoba seleccionada así como de algunas otras exóticas y finas maderas procedentes de las selvas peteneras:  el guayacán, el cedro y el lustroso conacaste.  Las puertas y ventanas, tanto exteriores como interiores, nos ofrecen una bella y rica ornamentación de cobre, que transmiten el aspecto de severidad de las antiguas manufacturas grecorromanas.    

Según un documento de la época de su edificación: “El Palacio de la Asamblea Nacional Legislativa tiene las comodidades, lujo y confort que requiere una construcción pública de esta índole”.  

Originalmente, las oficinas interiores del actual Congreso de la República fueron decoradas cuidadosamente con pinturas al óleo; muchas de éstas eran murales.  Asimismo, se utilizaron en el empapelado de aquéllas, finísimas  tapicerías, algunas de las cuales aún se conservan y protegen; otras, desafortunadamente fueron víctimas del paso de los años y de las inclemencias del tiempo.  Los altos zócalos, que se aprecian en los despachos del Palacio Legislativo, fueron cuidadosamente tallados, también en costosísimas maderas.  Los umbrales de todas las puertas interiores fueron trabajados por los más famosos ebanistas de la época y, aunque se impone una marcada tendencia al estilo neoclásico conservador, también pueden apreciarse interesantes combinaciones, magistralmente alcanzadas, con elementos artísticos del barroco, del ultrabarroco, del rococó, del churrigueresco y hasta del mudéjar.  

Los cielos, en las principales dependencias legislativas interiores, son de finísimo estuco.  Formas geométricas cuadradas y rectangulares sirven de marco a rosetones y frisos que hoy son verdaderas joyas ornamentativas.    
Según el diseño primigenio, de la administración ubiquista, el Palacio de la Asamblea Nacional Legislativa estaba dividido en dos alas.  Según un documento de la época, la disposición original, según planos arquitectónicos, fue la siguiente:  “El  edificio contiene, a su derecha sobre el frente, el amplio vestíbulo que conduce a la Sala de Sesiones, la Sala de Recepciones y el Despacho de la Presidencia; a ambos lados de ellos, diez Salas de Comisiones; y, a su izquierda, el Despacho de la Vicepresidencia, Secretaría, Oficialía Mayor, Salas de Oficiales, Archivos, Biblioteca, Vestuario, Salas de descanso y habitaciones del Conserje y servidumbre”.

Obviamente más de seis  décadas después de su construcción, el Palacio de la Asamblea Nacional Legislativa ha requerido reformas funcionales y organizacionales, si bien, la estructura arquitectónica se ha mantenido intacta puesto que se trata de un Monumento Nacional y de una invaluable joya cuya historicidad  y riqueza artística son más que evidentes.  

La llamada Sala de Sesiones, también es denominada:  Hemiciclo Parlamentario, Sala del Pleno o Salón Plenario.  Contiene más de cien curules; éstas fueron, originalmente, forradas de terciopelo rojo y de terciopelo azul.   Según los estudiosos de la Heráldica, el azul es color patrio y simboliza soberanía y libertad; se significa en nuestro cielo y en los anchurosos océanos que nos flanquean; asimismo, el rojo simboliza majestad, imperio y dignidad; se significa en el plumaje pectoral de nuestro Quetzal.  Las curules constituyen un hermoso mobiliario, primorosamente talladas por manos de artesanos nacionales, con suaves tonalidades verdes que dan una impresión de bronce antiguo.  El trabajo de manufactura de estas curules fue esmeradísimo; ha de tenerse en cuenta el profundo simbolismo de la “silla edil” en la legislatura romana que, incluso fue construida de valiosísimo marfil en el senado del Imperio.

Verdaderas obras de arte son las ánforas y los altorrelieves egipcios que decoran las columnatas en que rematan los pasamanos y las balaustradas.  

A ambos lados del Salón o Hemiciclo Parlamentario, las tribunas o palcos:  a la izquierda el del honorable Cuerpo Diplomático y Consular;  a la derecha, el de los miembros de la Prensa nacional e internacional y los cronistas parlamentarios.  Detrás de las curules centrales se extiende la plataforma oficial destinada para las autoridades civiles, ediles, militares y eclesiásticas, así como personalidades e invitados especiales.  En el piso superior una amplia y hermosa galería en semicírculo, con cómodas lunetas, constituye el sitial destinado al público en general.

Los detalles de pilares y columnas de la fachada principal, así como de sus respectivos remates y capiteles dan fe de un trabajo concienzudo y espléndido.  Muchos años fueron invertidos en la manufactura de cada uno de estos elementos de soberbia arquitectura. 

Es de apreciar el granito martelinado con que se lograron los altorrelieves que orlan los umbrales de las puertas interiores; asimismo el finísimo trabajo conseguido en el tímpano de la puerta principal del Palacio Legislativo (sobre la novena avenida).

Una de las áreas más llamativas de toda la edificación de la Asamblea Legislativa es el denominado Salón “Los Pasos Perdidos”; éste constituye el vestíbulo principal de “Salón de Sesiones o Hemiciclo Parlamentario”.  El nombre de “Pasos Perdidos” se debe, según algunos estudiosos, cronistas e historiadores a que en ese pequeño espacio parlamentario han quedado perdidos en el tiempo los pasos que han constituido hitos en la vida política y gubernativa del país; otros son del criterio que el hall recibe tal denominación en virtud de la desorientación o extravío en que generalmente se encuentran quienes por vez primera allí se sitúan; finalmente, hay un tercer grupo de curiosos investigadores que afirman que los “pasos perdidos”. “Han sido los dados por los más preclaros próceres e insignes patricios de la historia legislativa de la Nación”.  

El vestíbulo del Hemiciclo se encuentra hermosamente ornamentado; son dignos de mencionarse:  el mosaico de estilo veneciano que revela el conocimiento supremo del artista en la milenaria técnica nacida en la isla de Murano; remata aquél en la figura central de una antorcha griega cuya llama simboliza nuestra libertad.  Grecas y formas ojivales se hallan geométrica y sistemáticamente logradas, así como estudiosamente obtenidas, figuras florales de riquísimo contorno; asimismo, las pinturas murales que flanquean la elegante puerta de acceso a la sala capitular plenaria:  a la derecha, el escudo de armas de las Provincias Unidas de Centro América ostentando los cinco volcanes y el gorro frigio; a la izquierda, el escudo de armas de la República de Guatemala.  

Los cristales de la puerta principal del Hemiciclo Parlamentario tienen grabado el escudo del antiguamente denominado Poder Legislativo. Realizado por Marvin Haroldo García Buenafé y que además fue electo como Diputado para el período 2004 – 2008.    

El Palacio de la Asamblea Nacional Legislativa o Congreso de la República fue solemnemente inaugurado el 1 de marzo de 1.934, durante la gestión administrativa del General de División Jorge Ubico Castañeda.  

Los planos del suntuoso y magnificente Palacio Legislativo y la dirección técnica de su construcción estuvieron a cargo del competente y gratamente recordado arquitecto Manuel Moreno B.; fungió como maestro constructor y de modelados el señor Manuel Domínguez C.; y los revestimientos, tanto interiores como exterior, fueron encomendados a los famosos “Talleres Pullin.”  

Como es natural, el Organismo Legislativo ha sufrido grandes reformas en su organización y estructura interna desde la gestión presidencial  del General Ubico Castañeda hasta el presente.  De cara al nuevo siglo y al nuevo milenio, el Congreso de la República ha requerido más espacio físico para la instalación cómoda y eficiente de sus dependencias.  Las Comisiones de Trabajo son más; las oficinas de las diversas bancadas necesitan infraestructura apropiada y el programa de modernización y tecnificación del Organismo Legislativo supone también un ensanchamiento en las distintas áreas de trabajo.

La Casa Larrazábal 

Declarada “Monumento Histórico Nacional”, esta sobria y elegante edificación fue, otrora, residencia del notable, jurisconsulto y hombre de letras, Canónigo Fray Antonio de Larrazábal y Arrivillaga. Sin embargo, la construcción actual dista mucho de aquélla que le donara la culta dama, Doña Clara Larrazábal, a su hermano Antonio quien, en los años de 1811 - 1812 representara notablemente a las Provincias de Centroamérica ante las históricas Cortes de Cádiz y, años más tarde, en 1826, ante el Congreso Bolivariano de Panamá. 

En septiembre de 1874 esta mansión fue vendida en subasta pública a la sociedad mercantil de “Francisco Sánchez e hijos”, funcionando luego en ella, algunos comercios, un club social y distintas residencias particulares. Años más tarde, el Banco de Guatemala ubicó ahí sus oficinas centrales.  

Por Acuerdo Gubernativo del 13 de junio de 1966, modificado por otro semejante del 28 de junio del mismo año, se otorgó la casa en usufructo, por veinticinco años, al Banco de los Trabajadores, institución que, recientemente se trasladó a una moderna infraestructura convenientemente localizada en esta capital.

Así, por Decreto número 28-94 del Congreso de la República, “Casa Larrazábal” se adscribió en forma gratuita, y por veinticinco años prorrogables, a este Alto Organismo del Estado. En mayo de 1994, durante el mandato legislativo del Honorable Señor Licenciado Oscar Vinicio Villar Anleu, fueron iniciados los trabajos de restauración, remodelación y redecoración, mismos en que fue significativamente valiosa la generosa ayuda y colaboración del  Gobierno de la República de China, a través de su digna Embajada.  

El inmueble en cuestión fue destinado a albergar, primordialmente, las oficinas y despachos de las Comisiones del Congreso de la República, si bien también allí se encuentran: la Tesorería Legislativa, la Secretaría Legislativa, el Departamento Técnico Legislativo y cuatro de las secretarías de la Junta Directiva de esta Asamblea Nacional.  

La casa cuenta con un espacioso y confortable auditorio que diariamente es utilizado, para llevar a cabo en su interior, reuniones de diversa índole. Tiene capacidad para más de cien personas cómodamente sentadas. Organizativamente, también contó, hasta 1998, con otra sala de juntas, llamada de “La Paz”; ésta ha dado lugar a la instalación de una nueva Comisión parlamentaria. 

 La construcción de la “Casa Larrazábal”, tal y como hoy se aprecia, fue dirigida por don Domingo Goicolea y, originalmente, se dividió en dos conjuntos habitaciones que de acuerdo a la antigua nomenclatura catastral de la ciudad de Guatemala, tuvieron como identificación los números cinco y siete de la octava avenida sur.  

Arquitectónicamente, “Casa Larrazábal” ostenta características singulares. Su estructura es de estilo neoclásico, aunque, si bien es cierto, no son escasos los detalles barrocos en algunos de sus elementos. Se aprecia la belleza en el tallado de la caoba, el cedro y el conacaste de sus puertas y postigos; la solidez de sus muros de calicanto y bajareque, así como el excepcional juego de luz y sombra que permiten sus vidrieras y balcones. Ricamente trabajadas las balaustradas de éstos, dan a la fachada exterior un acento de distinción, lujo y exquisito gusto.

Y ¿ Quién fue el Ilustre Canónigo y Doctor Don Antonio de Larrazábal y Arrivillaga, a quien debe su actual denominación esta casa?   


Fray  Antonio  De  Larrazabal

Nació en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el 8 de agosto de 1769. Fueron sus padres, don Simón de Larrazabal y Gálvez, Administrador principal de la renta de correos, regido perpetuo del ayuntamiento y canciller de la real audiencia; y doña María Ana Arrivillaga y Montúfar. Ingresó al Colegio Seminario en donde fue un brillante estudiante y obtuvo el grado de bachiller.  Su paso posterior por la Universidad de San Carlos fue el de un excelente estudiante.  Allí obtuvo la licenciatura y el doctorado en teología y cánones. 

Su obra:

Bajo la dirección del arzobispo Cayetano Francos y Monroy, inició estudios eclesiásticos; en 1790 recibió el Bajo sub-diaconado y en 1791 el diaconado.  En 1794 fue ordenado sacerdote en la ciudad de León, Nicaragua, y Francos y Monroy le designó como su secretario de cámara.  

En 1797 ganó por oposición el curato de El Sagrario de Guatemala y de examinador sinodal.  En 1809 ganó también por oposición la plaza de canónigo penitenciario.  Ese mismo año fue electo gobernador y vicario capitular de la arquidiócesis.

El ayuntamiento de Guatemala lo eligió su representante ante las Cortes de Cádiz en 1810, y el 24 de octubre de ese mismo año hizo viaje a México para embarcarse con rumbo a su destino a donde llegó el 12 de agosto de 1811.  Su cultura y capacidad le hicieron merecer el cargo de Presidente de dichas cortes y diputado permanente del alto cuerpo legislativo. 

Debido a su celo defensor de la Constitución promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812, cuando ese cuerpo legal fue derogado en 1814 por Fernando VII, Larrazábal fue reducido a prisión acusándole de sedicioso, por haber propuesto reformas liberales sumamente avanzadas para su época, tales como proclamar que la soberanía radica en la nación; que se respetase la ley de imprenta; la igualdad de derechos para los mulatos, etc.  

Después de cumplir tres años de confinamiento en España, volvió a Guatemala para cumplir la condena de internación en el convento Belén, prohibiéndosele recibir correspondencia y visitas. 

En 1820 año en que fue restablecida la Constitución, el canónigo Larrazábal quedó en libertad.  La Municipalidad de Guatemala, con fecha 22 de agosto de 1820, acordó colocar una tabla conmemorativa sobre la puerta de la sala capitular, en la que aparecía en letras de oro el nombre del patriota. 

“En memoria eterna de su heroica firmeza en defender la Constitución y nuestros imprescriptibles derechos” 

Declinó integrar la comisión que tuvo a su cargo redactar la nueva constitución federal de Guatemala, después de la independencia, así como el cargo de triunviro del poder ejecutivo.  Junto con don Pedro Molina, representó a Centroamérica en el Congreso Boliviano de Panamá de 1826. 

En 1839 Larrazábal fue electo para ocupar un puesto en la Asamblea Constituyente, convocada para reorganizar el país y fue designado su Presidente. 

El 2 de diciembre de 1853 murió en la ciudad de Guatemala.  Fue sepultado en el panteón debajo de la capilla de la Virgen del Socorro, en la catedral metropolitana.   
 

Murales del Salón del Pueblo 

El arte, como representación de la realidad, que transmite el estado general del espíritu  y de las costumbres de la época en la que surge, constituye un parámetro  para conocer cada uno de los momentos de nuestra historia.  

Se observa, por ejemplo, un auge del eclectisismo como reacción a las limitaciones y restricciones de todas las formas de expresión libre, situación que caracterizó el régimen presidencial del General Jorge Ubico Castañeda, quien gobernó al país durante 14 años, desde 1930 hasta 1944. Desde luego, este panorama contrasta fuertemente con la dinámica, que en todos los niveles artísticos, se produjo en el siguiente período revolucionario que abarcó de 1944 a 1954. 

Este período democrático, quedó también  plasmado en una época artística en la que el genio creador del guatemalteco, junto a las condiciones políticas dio paso a una multitudinaria y maravillosa profusión  artística y al nacimiento de una serie de asociaciones, escuelas y grupos de artistas e intelectuales, entre los cuales cabe  destacar: la Generación del Cuarenta, el Círculo Acento, la Asociación de Profesores y Estudiantes de Belleza Artes -APEBA- ,  la Asociación Guatemaltecas de Escritores y Artistas Revolucionarios - AGEAR - Saker ti, Grupos Americanista de Intelectuales y Artistas, Corporación de Pintores y Escultores Plasticistas de Guatemala y otros.          

Dentro de ese espíritu humanista y renovador, en 1952 y a iniciativa del Diputado Julio Estrada de la Hoz, por ese entonces Presidente del Congreso de la República, se proyectó plasmar en un mural del Palacio Legislativo, los ideales que inspiraron los logros de beneficios sociales de la Revolución de Octubre. Para ello se solicitó al maestro Matamoros Llopi, grabador español que se encontraba en Guatemala dando clases en la Academia de Bellas Artes, aconsejara nombres de pintores que pudieran llevar a cabo la monumental obra.            

Juan de Dios González, Víctor Manuel Aragón y Miguel Ángel Milián fueron los tres jóvenes seleccionados para la histórica tarea, por ser de los mejores alumnos de esa Academia. 

Ellos, más tarde renombrados maestros de la Escuela de Artes Plásticas, se entrevistaron con el legislador Estrada de la Hoz y recibieron instrucciones respecto al lugar donde debían realizar su obra. Pronto iniciaron los estudios, bocetos y esbozos- modelos a escala-que servirían para plasmarlos luego en las paredes del recinto que entonces ocupara la Biblioteca del Congreso de la República. 

Trabajaron en un taller, ubicado en la Avenida Elena y 13 calle durante casi un año. Los modelos los elaboraban sobre cartón piedra de 8 por 4 pies. El procedimiento consistía en observar y luego hacer bocetos de modelos al natural. Según recuerdan los autores iban al Campo de Marte a observar por horas los briosos movimientos de un caballo blanco que allí domaban. También viajaron a una finca de Escuintla para observar a los cortadores de caña durante la zafra; dibujaban bajo el sol ardiente, abrasados de calor y a veces, entre verdaderas nubes de zancudos y mosquitos. 

Concluida la etapa del proyecto se inició el verdadero trabajo mural. Primero se botó el repello existente para colocar uno nuevo técnicamente preparado a base de una argamasa de pitón (tipo de fibra orgánica)  que permitiría mayor resistencia a la superficie.  

En la realización del mural, que duró más de un año, intervino también el joven Augusto Ramírez, otro alumno de la Academia, quien trabajó como ayudante y, merced a su extraordinaria, sombrosa y apolíea figura y complexión física, como modelo de representación humana  

La pintura utilizada en el mural es duco (piroxilina), un esmalte que fue aplicado con pincel, en algunas áreas, y con espátula en otras. 

Al parecer, el mural ya no fue firmado por sus autores, puesto que el “Ejercito de Liberación”, comandado por el Coronel Carlos Castillo Armas, según los rumores populares avanzaba ya desde Chiquimula hasta esta ciudad. Así, se dice que al triunfar la liberación, los murales serían pintados de negro (Diario de Centro América 29-2-88); sin embargo, otra versión señala que solamente fueron cubiertos con paños o cortinajes negros; y, por si esto fuera poco existe quienes aseguran que el Coronel Castillo Armas, después de apreciarlos,  ordenó que no se les dañará de modo alguno porque lo plasmado en pintura aún correspondía a la realidad existencial del país.  

En 1992, gracias al celo artístico del entonces Presidente del Congreso de la República, Honorable Señor Diputado y Licenciado Edmond Auguste Mulet Lessieur, el recinto fue rebautizado con la actual denominación de Salón del Pueblo y los murales fueron hermosamente restaurados bajo la dirección y supervisión de uno de sus autores, hoy maestro de la plástica guatemalteca, Don Víctor Manuel Aragón. El financiamiento para tan delicada obra fue coauspiciado por la Embajada del Canadá. 

Hoy, esta sala capitular alberga reuniones de diversa naturaleza, teniendo todas ellas el común denominador de promocionar y fomentar la genuina democracia guatemalteca.   


Los autores de la obra


Maestro Miguel Ángel Ceballos Milián
Nació en Guatemala, hizo sus estudios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas en donde se especializó en dibujo litográfico y publicitario. Ha realizado a lo largo de su carrera artística diversas exposiciones colectivas y personales.

Ganador de gran cantidad de premios y galardones, destacando: primer premio y medalla de otro en el concurso de pintura A P E B A; segundo premio  y pergamino en el certamen “Jacobo Rodríguez Padilla” y menciones honoríficas en concursos y eventos auspiciados por Bellas Artes.

Durante la época en que tomó parte en la realización de los murales del Congreso de la República, fue miembro de A P E B A, Saker-Ti y Americanista.  
 

Maestro Víctor Manuel Aragón
Nació en Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez. Realizó sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas, en donde se especializó en pintura, dibujo y grabado en plástico y técnicas para pintura mural. Asistió a un curso especial con el eminente grabador mexicano García Bustos.

Ha realizado exposiciones personales y colectivas de su obra, tanto a nivel nacional, así como fuera de nuestras fronteras. Una de sus obras está expuesta en el Museo de Artes Moderno de esta ciudad.

Entre los premios con que ha sido justamente reconocido, cabe destacar el primer premio en afiches Reforma Agraria, menciones honoríficas y distinciones de la juventud Médica y APEBA.  


Maestro Juan de Dios González
Nació en esta ciudad; hizo sus estudios pictóricos en la Escuela de Artes Plásticas entre los años de 1945 y 1953. Entre sus maestros figuran Enrique Acuña y Oscar González  Goyri. Su especialización en la pintura es el óleo y la témpera.

Ha expuesto en San Salvador, Santiago de Chile, en la Exposición de Arte Contemporáneo del Caribe, efectuada en Houston (Texas) en 1956, en la primera Bienal Interamericana de Pintura de México, en las Ferias Mundiales de Nueva York y Alemania en 1964 y en el X Certamen de Cultura de El Salvador.

Descripción de los murales

Ubicación:  Recinto de la antigua Biblioteca “Enrique Gómez Carrillo” del Congreso de la República; hoy, Salón del Pueblo

Técnica:  Pintura mural de estilo moderno perteneciente al Siglo XX.  

Base: Preparación de óleo mate fuerte. Tipo de pintura empleada al realizar el mural: duco de piroxilina.

Tema:  Diferentes períodos en el desarrollo histórico, socioeconómico y político de Guatemala: Comprende, desde la era precolombina hasta la Revolución del 20 de Octubre de 1944.

Fecha de ejecución: 1,949 y ss.  
 

Detalles Pictóricos

Panel No. 1
(Sobre puerta de acceso)
Dimensiones: ancho 3.19.5 mts., largo 9.11. mts.  

1.  Época Prehispánica:  representantes  de la cultura maya, vestidos con taparrabo blanco y ejecutando labores cotidianas, tales como: talla de estelas, alfarería y otras

2.  Choque de dos culturas:  artísticamente logrado, un soldado español encuestre su perfiladominado a un indígena,  mientras que

 un guerrero autóctono vence en la lucha a un combatiente castellano.

3.   Vasallaje y  Esclavitud:  la conquista consumada da lugar a dos de las instituciones coloniales de mayor impacto socioeconómico: el repartimiento y la encomienda.  

   
1.  Independencia: escena pictórica de los Próceres de la Independencia, destacándose el Arzobispo Casaus y Torres, Don Francisco Barrundia,      Don José  Cecilio del Valle,  el Presbítero José María Castilla,  Don Mariano de Beltranena, Don Pedro Molina, el Brigadier Gabino Gainza, Don Mariano de Aycinena y otros. La  firma del Acta de Independencia Panel No. 2
( lateral izquierdo)

Dimensiones:  ancho: 13.19.5 mts., largo: 11.93 mts.  

en el Palacio de los Capitanes Generales contrasta con el júbilo popular de los personajes que festejan el magno acontecimiento.  

2.  Latifundio:  representación alegórica del pueblo crucificado; personaje que perfila la burguesía descansando en lujoso trono sobre las espaldas del pueblo a quien oprime y estruja.  

Al  lado, el campesinado queda      personificado en un hombre pobre en actitud de súplica y demanda de      clemencia,  así como la presencia de distintos gremios artesanales de la      Guatemala republicana. Dos grandes manos significan, una, a la clase pudiente, explotada y avasalladora; esta sujeta el látigo del autoritarismo y del despotismo; la otra, el pueblo, pobre, cautivo, olvidado.  

Panel No. 3
(lateral derecho)
Dimensiones:  ancho 3.19.5 mts., largo:  11.93 mts.


1.  Revolución Liberal de 1871:
  La Instauración de un régimen que promovió el desarrollo político y cultural de Guatemala, el que abarcó a la Iglesia, la   economía, la educación, la legislación  y otros órdenes de la vida del país, eliminando las barreras del régimen conservador de

los treinta años. Expulsión de las Órdenes Religiosas: cuatro eclesiásticos, representantes de igual número de clérigos regulares conventuales, se marchan rumbo al exilio.  

2.  La educación:  un maestro, impartiendo clases a cuatro niños; alegoría de la enseñanza obligatoria, pública, gratuita y laica.  

3.  Efigie del General Justo Rufino Barrios Auyán: Presidente de Guatemala   (1873-1885) , autor de la Reforma Liberal de 1871.  

4.
  Grupo de presos políticos: condenados a vejámenes, torturas y trabajos forzados a la vista de numerosos soldados. Representación del humanismo de la Cruz Roja Internacional.  

5.  Unificación del Pueblo y Ejército: 
representada por personajes de ambos sectores; tentativa de lucha por alcanzar un código de trabajo.  





Revolución de Octubre 1944

1.  Efigie del Doctor Juan José Arévalo Bermejo: primer Presidente de la Revolución (1945-1951), quien propició el Código de Trabajo, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, los Ministros de Economía, Trabajo y  Previsión Social, el Banco de Guatemala,

Panel No. 4
(Fondo del Salón)
Dimensiones: ancho: 4.79.5 mts., largo: 9.11 mts.

las Escuelas Tipo Federación, el Escalafón Magisterial, la Facultad de Humanidades y el Instituto de Antropología e Historia en 1946.
2.  Manifestación del pueblo en apoyo a la Reforma Agraria: 
Representación de las empresas transnacionales como la United Fruit Company, la International Railroads of Central America y la Standard Brand Incorporated Company.

3.  La figura central:  casi mítica, es la de un hombre gigantesco rompiendo las cadenas de la opresión y la tiranía.  

4.  Efigie del Coronel Jacobo Arbenz Guzmán:  quien fue el segundo Presidente de la Revolución (1951-54) leyenda al pueblo el  Decreto 900 que corresponde a la Reforma Agraria.  Dotó al país de una extensa red de carreteras del Atlántico; asimismo, creó el Banco del Agro y nacionalizó  las empresas transnacionales y multinacionales.  

En general, los murales demuestran gran influencia mexicana; los rasgos anatómicos de los personajes aparecen magnificados y hasta exagerados, lo que se explica en virtud de la tendencia pictórica de la época de creación.

Los murales fueron declarados Monumento Nacional por Decreto Gubernativo No. 32-78 del 14 de junio de 1978.  

La Casa de la Cultura

Antecedentes Históricos

Es importante mencionar que durante el período comprendido entre los años de 1.890 a 1.920, se dio especial importancia al desarrollo social de la comunidad guatemalteca basados específicamente en la revolución industrial que para ese entonces estaba modificando las estructuras sociales y, por consiguiente, la transformación económica que revolucionó los estilos arquitectónicos, integrando nuevas técnicas y materiales, tales como:  el hierro y concreto armado.

En Guatemala, durante el período gubernamental del General José María Reyna Barrios, se da mucha importancia a las artes, comercio o industria, con la cual se implementa la construcción de edificaciones arquitectónicas, caracterizadas por la introducción de los detalles neoclásicos; pero utilizando técnicas constructivas del estilo barroco, del lado a la limitación de los nuevos materiales y sus técnicas constructivas, para que lleguen a nuestro país.  

En lo que respecta a la “Casa de la Cultura”, principia su construcción aproximadamente en el año de 1.895, su concepción arquitectónica presenta dos plantas definidas por un eje central, con un patio principal y otro de servicio, alrededor de los cuales giran los diversos ambientes, presenta dos núcleos de escaleras.
 

Dentro de las técnicas constructivas utilizadas en su ejecución, se puede apreciar la integración de muros de ladrillo en espesores variables, entrepisos de madera empotrados en muros y columnas metálicas, los cuales son el resultado de la integración del estilo neoclásico con reminiscencias directas de la arquitectura francesa, sus cubiertas son, artesón en los corredores de circulación, sus fachadas presentan simetría definida por un eje vertical que subdivide al muro en dos cornisas y un parapeto que oculta la cubierta de teja.

Se define su estilo como parte de la arquitectura revolucionaria de la época en Guatemala, en la cual se integran diversos elementos estilísticos, por lo que se puede catalogar como “neoclásico–ecléctico guatemalensis,” su importancia para la conservación radica especialmente en su estratégica localización urbana, ya que durante la época de construcción, la octava avenida sur era de suma importancia comercial, tomando en cuenta la relación directa que existía en el mercado central y la estación de los ferrocarriles ubicada en la dieciocho calle final.

Históricamente, desde su concepción, el edificio ha sido albergue de residencias particulares, oficinas privadas e instituciones públicas.  Por su importancia, cabe la siguiente enumeración:  

·     El edificio fue construido por el Doctor José Monteros, pasando posteriormente a sus herederos, quienes, finalmente, lo vendieron al Banco Americano de Guatemala cuya sede central funcionó en el mismo.

·     Por la cantidad de ochenta y cuatro mil pesos, el 26 de febrero de 1.924, el Banco Americano de Guatemala lo vende al Gobierno de la República, con lo cual ahí se asienta el entonces Ministerio de Hacienda y Crédito Público. 

·     En 1.946 pasa a ser parte del Ministerio de Economía; para, finalmente en 1.952, ser la sede de la Dirección General de Estadística.  

Dentro de las causas que ocasionaron su deterioro pueden señalarse:  el deficiente mantenimiento y los movimientos sísmicos de 1.976.  Los daños ocasionados al inmueble por el terremoto de 1.976 no fueron considerables ni estructurales;  sin embargo, hubo pánico entre los laborantes de aquella entidad pública y el edificio fue declarado inhabitable por el entonces Comité Nacional de Emergencia (Cone).  Casi diez años más tarde, el 2 de julio de 1.985, por Acuerdo Gubernativo número 335-85, el Departamento de Bienes del Estado entregó el edificio al Instituto de Antropología e Historia para su restauración y para que sirviera como sede del Museo Nacional de Artes, Artesanías e Industrias Populares.  Desafortunadamente, entre 1.976 y 1.985  el inmueble sufrió daños irreversibles, como la casi total destrucción de las cubiertas de entrepiso de madera, además del triste saqueo y pillaje de puertas, ventanas y elementos ornamentales en general.  En la última década, el inmueble fue cedido al Organismo Legislativo como un anexo al Palacio de la Asamblea Legislativa y para que funcionara en él la casa de la Cultura, así como relevantes dependencias del Alto Organismo.  Aún sigue restaurándose la planta física bajo la supervisión directa del Ministerio de Cultura y Deportes.

Materiales utilizados en la Construcción del Edificio

En general, para la construcción del edificio en el que hoy funciona la “Casa de la Cultura” (anexo del Organismo Legislativo) fueron utilizadas técnicas y materiales que resultaron novedosos para su época, ya que por entonces tenían gran auge el ladrillo, el bajareque y otros.

Cabe decir aquí que la infraestructura del inmueble puede describirse detalladamente atendiendo a tres rubros característicos:  sistema portante;  cubierta; y, acabados e instalaciones.

Su sistema estructural está compuesto por los siguientes materiales:  Por un lado, columnas con ornamentaciones y vigas de metal aplicadas en corredores;  por otro, en habitaciones e interiores levantados de mampostería, a base de ladrillo tayuyo, ya que materiales como el adobe ofrecían muy poca resistencia a la compresión, lo cual los hace muy inseguros, debido a los sinsabores dejados por los terremotos anteriores, el entrepiso y artesón final son hechos con madera y cubierta de teja.  

En relación a los acabados utilizados debe señalarse que su piso original fue de baldosa de barro en interiores y piedra laja tallada en exteriores, contando además con instalaciones hidráulicas y eléctricas visibles, en la escalera principal con baldosas de mármol y en la secundaria con laja tallada; muchos de estos acabados fueron cambiados con el tiempo y, en la actualidad, se puede apreciar que tiene piso de cemento líquido.  En las puertas de la fachada del primer nivel fueron utilizados marcos falsos de piedra tallada y en el segundo nivel e interiores son utilizados elementos metálicos en forma de herrajes con adornos bien definidos.  Todas las maderas son de talla fina (cedro) ornamentadas con un trabajo de tallado y ebanistería con motivos vegetales.  La ventanería tiene marcos de rica madera; ésta se dispone simétricamente en verdaderas obras de arte de la marquetería décimonona.   A los balcones, empotrados con ménsulas de piedra y planchas de mármol, se accede a través de mamparas de delicado cristal.

Sistema Tecnológico Utilizado  

En el edificio se presentan detalles innovadores, utilizándolos tanto como las técnicas tradicionales en todo el conjunto.  Por el natural temor existente a los movimientos telúricos se utilizan, muy conservadoramente, materiales pesados o frágiles, tales como el acero o el vidrio.

La fachada tiene un muro corrido sobre el cual se apoya la estructura del techo, el mismo cuenta con vanos de medio punto para puertas y ventanas.  En el interior, todos los muros que componen las habitaciones son de mampostería cuyo espesor varía entre 0.60m. y 1.00m.; éstos sostienen el entrepiso de madera.  En la segunda planta, los muros de división en las habitaciones fueron hechos de bajareque para evitar una mayor carga vertical al soporte del cimiento, ya que la mayoría están fuera de los ejes de construcción.  Los espacios corredores interiores son sustentados por un juego de columnas metálicas con remembranzas corintias, así como vigas metálicas que coronan todo su alrededor; éstas sostienen un tendeleado de madera para formar el entrepiso en el segundo nivel; a su vez en la cubierta, el tendeleado soporta un sistema de terraza española.

El artesón es de madera con una armadura tipo Howe, la cual sostiene un entramado con teja de barro; las paredes de colindancia Norte y Oeste son hechas a base de arcadas y muros de relleno; quizá esto último se debió a que, en un principio, la propiedad pudo haber sido más grande y se comunicara a las vecindades.  

Con respecto a los acabados, se utilizó el repello y blanqueado a base de cal y arenas blanca y amarilla.  Todos los muros son rematados con cornisas.  Cuenta con un arco triunfal, que da al patio principal, hecho a base de fachaleta de piedra; existen también, columnas adosadas en un salón que da al patio principal; aquéllas cuentan con elementos decorativos, lo que hace suponer que fueron colocadas posteriormente, ya que el segundo nivel no muestra mayores acabados.  

Diseño Arquitectónico

El diseño del inmueble presenta características del estilo neoclásico; observando una serie de elementos volumétricos, tanto en su interior, como exterior.  Muchos de los cánones antiguos fueron abandonados para dar paso a un estilo modernista y bien definido.

En cuanto a su volumetría exterior, el edificio presenta un bloque de plano rectangular en forma de paralelopípedo con fachadas bastante planas en las que las salientes tienen poca trascendencia planimétrica.  Se marcan claramente dos secciones horizontales, correspondiendo, cada una, a un nivel interior; éstas se definen en la fachada por medio de cornisas, siendo dos las que se observan en la actualidad; falta la tercera, que se encontraba en el remate, de pendiente ligeramente suave y que tenía por objeto esconder la cubierta.  Existe un eje de simetría vertical, bien definido en cada fachada.  

El portal de acceso principal presenta un acabado en fachaleta de piedra que enmarca una puerta de ingreso, con una proporción de 1:2, destacándose sobre la misma un balcón de honor bordeado por una balaustrada hecha de mármol y piedra tallada.   

Las puertas del primer nivel se caracterizan no sólo por su sobriedad, sino que, además, por su ornamentación bien definida, que a su vez hacen juego con las del segundo nivel en lo que respecta al diseño, el cual contribuye a balancear el espacio urbano detoda la cuadra, compitiendo con otras fachadas, que coinciden con algunos detalles ornamentales y estructurales.

El espacio interior tiene características del neoclásico; las relaciones espaciales que ofrece, a partir de un eje perpendicular de la línea de fachada principal, no es simétrica.  El acceso principal presenta uno de los espacios más interesantes, pues se ve precedido por un arco triunfal que conduce al patio de honor donde tiene como tope visual la fachada de un ambiente interior, constituyéndose ése en un espacio de doble altura.  

Con respecto a ventilación e iluminación, tanto los vanos interiores, así como los exteriores, proporcionan la suficiente luz, lo que determina claridad en todos sus ambientes.  

El espacio arquitectónico en sus ambientes interiores, acabados y cubierta, ofrece dos entradas principales, las cuales están definidas por un balcón de honor.  Hay quince puertas secundarias que sirven de acceso a once estancias.  Debido a su singular disposición estructural, las piezas que conforman el segundo nivel son sólo nueve, ya que, en la planta baja, hay dos patios:  uno principal y otro de servicio, los que se encuentran divididos por un ambiente. 

Con respecto a los acabados, debe indicarse que, actualmente, el piso del primer nivel es de cemento líquido; pero, aún pueden apreciarse las losetas de barro en los interiores y la piedra laja en los exteriores; como lo muestran las escaleras de servicio.  Desde luego, la escalinata principal fue construida de costosísimo y lujoso mármol.  

En el segundo nivel hay que reparar detenidamente que los corredores son sustentados por las columnas metálicas, las cuales quedan estéticamente entrelazadas mediante una trabajada baranda de metal.  Existe una tendalería de madera en la que se apoya una terraza española.  El canal de aguas pluviales tiene la característica de una moldura de cornisa.  

Los muros estructurales descansan directamente sobre los de la planta baja, mientras que las divisiones interiores son de bajareque con espesor de 0.15 m.; los acabados de estos muros, en general, son iguales a los del primer nivel.  

La cubierta de los ambientes interiores es un artesonado de madera que sostiene un techo de teja, el cual desaloja sus aguas pluviales directamente sobre la terraza española y la cabeza del muro de fachada por medio de bajadas de tubo de barro revestidos de cerámica vidriada.

Funcionalidad  

No es posible puntualizar, con exactitud, cuál fue el uso que inicialmente se le dio al bello inmueble en el que hoy funciona el anexo legislativo conocido como “Casa de la Cultura”; pero, es de especular que fue la casa particular del Doctor José Monteros, médico prominente de la época que debido a la situación económica desahogada que poseía podría financiar un proyecto de dicha magnitud.  

Se puede observar que el diseño fue concebido de forma tal que, por la localización y estratégica ubicación del edificio, éste pudiera habilitar locales comerciales, debido a la afluencia mercantil del área en la ciudad.  Podemos deducir que la situación del inmueble permitió que el primer nivel prestara acomodo a algunos locales comerciales en cuanto a que el área de fachada así lo hace suponer.  El área interior se destinó, especialmente, para los usos normales que suele dársele en una casa particular; las áreas de circulación están definidas por los corredores que giran alrededor de los patios: el central y el secundario; con esto se logra un normal acceso a los distintos ambientes.  Por medio de las escalinatas se vestibula la circulación a los corredores de acceso a los gabinetes y habitaciones del nivel superior.  

En el interior de la mayoría de los ambientes existen circulaciones de acceso secundarias para la comunicación de aquéllos entre sí.  

Esta disposición de los ambientes les permite un acceso directo de iluminación y ventilación por medio de los vanos, tanto interiores como exteriores.  En general, la volumetría espacial de los mismos es de forma rectangular, girando un eje perpendicular a la puerta de acceso que los divide en dos áreas bien definidas.  El proceso de restauración de la “Casa de la Cultura” aún no se ha finalizado; sin embargo, con las erogaciones presupuestarias dispuestas y destinadas para tal fin, se espera que muy pronto el inmueble reviva su elegancia, sobriedad y distinción de siempre.

Escultura del patio principal

La hermosa estatua que ornamenta el patio principal denomina a este anexo legislativo, ya que se trata de Cultura emergiendo del vetusto libro de la Historia.  

Cuenta con basamento de marmól jaspeado en forma de columna torneada, símbolo de la evolución en el paso existencial del hombre. Aquélla remata en el volumen abierto cuyas hojas parecen ser arrancadas por el viento del olvido y la amnesia. Irrumpe “Sophía” (sabiduría) diosa de la Mitología griega cuya equivalente fue Minerva en el Olimpo; su desnudez perfecta alude a la belleza consumada y eterna del conocimiento, la razón y el intelecto. Joven fémina, vestal de “Sapientia”: fuego inextinguible que arderá por siempre. La mirada lánguida y errática parecería buscar en el firmamento lo remotamente ignoto, el destino arcano que algún día, quizá logrará desvelar.  

Su autor es el notable y erudito maestro de la plástica guatemalteca, escultor Walter Peter Brenner. El diseño original fue moldeado en barro y fundido, finamente, en resina plástica al que se le dio un acabado de imitación bronce. La obra fue concluida y colocada en el año 1996.  

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